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Correspondencias y Metamorfosis I

Dentro de la doctrina o teoría de la Metamorfosis encontramos, ya desde las primeras conclusiones de Robert St. John, la presencia del fenómeno simbólico en la forma conocida como “Correspondencias”.

El tema se encuentra recogido en distintas tradiciones de la historia del pensamiento, conocido como “Teoría de las Correspondencias” o “Doctrina de las Correspondencias”, un fecundo planteamiento filosófico que puede resumirse anunciando lo siguiente:

Todo ente natural-material (objeto o fenómeno),
guarda relación con otro ente (o realidad)
de naturaleza inmaterial o espiritual.

Este enunciado es como lo presentamos aquí, puede expresarse en forma de muchas afirmaciones distintas. La sencillez de esta conjetura contrasta con la profundidad de sus consecuencias y aplicaciones. Aunque el objetivo de este artículo es ilustrar la presencia de esta doctrina en el seno de la Metamorfosis o Técnica Metamórfica, su historia y su alcance parten de mucho antes de ésta como la conocemos hoy, e incluso antes de las primeras pesquisas de Robert St. John al respecto, encontrando vestigios y expresiones comunes en diversas tradiciones y diversos tiempos.

Algunos autores explican que Robert St. John hizo su propio desarrollo de la Doctrina de las Correspondencias de Emanuel Swedenborg (Estocolmo 1688, 1772), un importante científico y pensador sueco. En concreto, este desarrollo del descubridor de la Metamorfosis hace referencia a una “correspondencia”, “representación física”, “reflejo” o “símbolo corporal” de los distintos tipos de tejidos del cuerpo versus distintas realidades inmateriales. Podemos resumirlo y presentarlo como sigue:

• Tejidos Duros ↔ Realidad Espiritual

• Tejidos Blandos ↔ Realidad Mental

• Fluidos ↔ Realidad Emocional

Robert St. John estableció estas tres correspondencias en el marco doctrinal de Metamorfosis, relaciones que se desarrollan entre este artículo y su segunda parte. Algunos sitúan en la obra de Emanuel Swedenborg la base a partir de la cual desarrolló este aspecto de su método; sin embargo, encontramos alusiones a estas correspondencias atribuidas a la filosofía hindú por el mismo Robert St. John, sin mención a Swedenborg, recogidas en su libro “Prenatal Therapy” antes incluso de referirse a sus hallazgos como “Metamorfosis”, cuando se hablaba simplemente de “Terapia Prenatal”.

Anterior a todo esto, se conoce un célebre anhelo histórico de Swedenborg con el que éste persiguió la idea de llegar a describir todas las realidades espirituales mediante un lenguaje puramente matemático, anhelo que finalmente le resultó imposible de alcanzar. Pero también hay que subrayar la inherencia de las correspondencias entre lo material y lo inmaterial en otras corrientes filosóficas, como los escritos del pseudo Dionisio Areopagita, la conocida como Filosofía Hermética, las teorías del Yin Yang y de los Cinco Movimientos de la filosofía y medicina tradicional china, la tradición de los Mandalas y en el Mito de la Caverna de Platón entre otros.

Respecto a las realidades corporales, más afines con las correspondencias de los tejidos que vemos en Metamorfosis, se han escrito muchos e interesantes libros sobre la correspondencia simbólica de las distintas partes del cuerpo, en concreto sobre su significado oculto o inadvertido a un primer examen, así como la traducción “existencial” de muchas dolencias bajo la particular visión de estos significados. De esto es de lo que tratan las correspondencias en el ámbito de las disciplinas naturales y del desarrollo personal, pues son una “lectura paralela” de las cosas, en concreto de los accidentes y dolencias, corporales y/o inmateriales, entendiéndolos así como “mensajes” que la vida hace llegar a las personas, sea a través del cuerpo físico, de las emociones, de lo mental o, incluso de los hechos de naturaleza espiritual.

Algunos de estos paradigmas de correspondencias se relacionan con la Metamorfosis tal como la entendemos hoy y tal como se desarrolla a nivel teórico, que son entre otros el de los tres tipos básicos de tejidos corporales: duros, blandos y líquidos. En relación al contexto Metamorfosis, podemos recordar también el postulado según el cual las vivencias prenatales registran cierta impronta en la columna vertebral, hecho aceptado que no deja de ser un misterio, pero sobre el que oportunamente hay apuntar la presencia de estos tres tipos de tejidos en la columna, quizás "soportes" activos de algún tipo de memoria corporal desconocida e intrínseca de la vida.

Para tratar de exponer y argumentar adecuadamente estas tres correspondencias procederemos en lo posible mediante la vía de “lo simbólico”, afín y natural a la psicología, la filosofía, la teología y el arte; o sea parte de las vías de conocimiento y comunicación empleadas por el ser humano desde el alba de los tiempos. Estos desarrollos se exponen entre este artículo y su segunda parte.

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Emanuel Swedenborg

Importante personalidad en la historia del pensamiento sueco; su obra es muy prolífica, multidisciplinar y controvertida también, extendiendo su dominio desde las ciencias y la ingeniería hasta la teología y angelología.

Nacido en un entorno acomodado de la época, de tradición protestante, tuvo una sólida formación tanto científica como humanística, con maestros como Isaac Newton y Edmund Halley, llegando a ser nombrado asesor de minas por el rey Carlos III de Suecia.

A partir de los 56 años, después de haber escrito abundantes obras sobre numerosos campos de la ciencia, emprende un giro interior que le lleva a los campos sutiles y trascendentales de la religión, la filosofía, la videncia y el más allá, llevando sus vivencias y pensamiento a numerosos libros que forman un compendio extenso, original, rico y en ocasiones polémico, convirtiéndose en un pensador influyente del que se hicieron eco pensadores como Immanuel Kant o Carl Gustav Jung entre otros.

En ciertos círculos, Swedenborg es especialmente recordado por sus visiones del mundo angélico, al respecto de lo cual su obra más destacada es "Cielo e infierno", donde presenta exposiciones especialmente detalladas de los mundos angélicos que Swedenborg asegura haber visitado y conocido.

Platón

Importantísimo filósofo para el pensamiento occidental, vivió del 427 al 347 a.C. y se le considera el más célebre de los discípulos de Sócrates, así como un gran teórico de la política de su tiempo. Fundó una famosa Academia en Atenas, donde se aprendía matemáticas, astronomía y filosofía; escribió numerosos diálogos, algunos los cuales son "El Banquete", "El Timeo" y "La República" entre otros.

En el pensamiento platónico se ensalza especialmente la matemática y la geometría, pero Platón es especialmente recordado por la configuración de la denominada "Teoría de las Ideas", eje de su pensamiento según el cual cualquier realidad del universo (persona, planta, objeto, valor, concepto, ...) es expresión o traducción, en la materia o en nuestra realidad, de la idea con la que se corresponde por naturaleza, siendo las Ideas nociones absolutas e inmutables, realidades por excelencia, esencias de existencia "separada" e independiente de los entes naturales, pues los segundos son creados con arreglo a las primeras.

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Correspondencias y Metamorfosis II

Los Tejidos Duros

Los tejidos duros del cuerpo son los huesos, y en Metamorfosis suele apuntarse su correspondencia con la parte espiritual. La estructura ósea confiere la forma general y la postura del cuerpo, en el ser humano y otras especies, lo cual es, al margen de simbolismos, una realidad anatómica de lo más tangible. De ella se extrae una observación algo más aguda que es la “postura erecta”, nuestra manera de andar de pie, y el elemento óseo más representativo de este hecho es indudablemente la Columna Vertebral, que resulta ser el “eje teórico” de todas las pesquisas sobre Metamorfosis o Técnica Metamórfica.

Sin embargo, que la columna vertebral contenga una parte ósea importante, y representativa de la generalidad esquelética del ser humano, no basta para relacionar los tejidos óseos con la parte espiritual. Para avanzar en ello podemos atender a lo que la anatomía conoce desde hace mucho tiempo, y es que los huesos, lejos de ser simples “piezas” de material sólido y hasta cierto punto duro, son verdaderos entramados de sustancias minerales, organizadas de manera precisa y con una dinámica propia, viva. El resultado físico de ello es que cada hueso presenta formas y tamaños precisos y característicos, en su constitución externa e interna; cada unidad ósea es mantenida y atendida por vasos sanguíneos y linfáticos, siendo una estructura viva y organizada; hablamos pues de una entidad de base eminentemente mineral y perdurable en el tiempo, lo que hace pensar hasta cierto punto en la misma organización del reino mineral.

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La Creación del Universo, en caso de creer en ella, se asimila en primera instancia a la aparición de la materia y también de la energía; en el caso del ser humano, así como de cualquier otro ser vivo, la creación se concreta e individualiza físicamente en su estadio Concepción, como un microcosmos. En uno y otro caso, Universo y ser humano, si se miran las cosas con apertura de pensamiento y tratando de ver algo más allá de lo físico, damos con la idea de Fuerza Creadora, Divinidad, Dios, el Creador, el Plan Maestro, etc, denominado según el paradigma filosófico o religioso personal. Cualquiera de estas concreciones podemos asimilarlas a lo Espiritual, sea como un simple acercamiento cargado de preguntas y precauciones conceptuales para unos, o como una vivencia llena de emoción y deleite para otros, de lo cual tenemos ejemplos en el que hablar actual: mientras unos piensan en lo que debió causar el Big Bang, otros ven en el fondo cósmico de microondas una "fotografía" de la Creación, e incluso hay quien prefiere no indagar en el fenómeno de la Creación; en cualquier caso y bajo cualquier óptica, la confluencia última de todo es un misterio que se adentra en el ámbito espiritual.

Filosóficamente, en mi opinión es suficiente atenerse a la estrecha relación entre nuestro aspecto óseo y el reino mineral para inferir la equivalencia o correspondencia entre los tejidos duros y el aspecto espiritual, vía una analogía física y también simbólica, sencilla y accesible para la mente; y aunque no sea más que una apreciación personal quisiera añadir que también es una relación “bella” entre ambas realidades, pues al menos en nuestro contexto particular de las técnicas alternativas y energéticas, aporta holismo al panorama teórico.

Otras llamadas a la reflexión con respecto a los huesos, lo mineral y nuestra naturaleza espiritual los encontramos en pasajes y símbolos de distintas tradiciones. Así tenemos que "la piedra" se ha considerado desde antaño como símbolo de lo divino, como representación de solidez y permanencia; por su parte, lo óseo es lo más parecido a la piedra que hay en nuestra constitución, con lo cual es comprensible que represente a su manera el fundamento de la existencia, revelando un propósito a este respecto.

Aunque las argumentaciones dadas no resisten el debate fuera de la vía simbólica, pienso que la correspondencia entre lo Mineral (y por tanto del tejido óseo) con lo espiritual, queda filosóficamente establecida. Cada cual debe decidir hasta que punto desea o siente necesidad de argumentar y reflexionar para tomar en consideración esta u otra de las correspondencias de las que se habla en Metamorfosis y en otros campos.

Autor: Dan Varllej
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Árboles y Espiritualidad:
En los árboles tenemos un ejemplo de "tejido duro"; la madera es un tejido que forma el "esqueleto" de los árboles. El árbol se puede ver como el representante más significativo de la presencia del tejido-madera en el reino vegetal, y en consecuencia su correspondencia con la espiritualidad de las plantas.

Así es como numerosas tradiciones antiguas cuentan con un árbol sagrado o mágico en sus doctrinas, un árbol que altera la naturaleza el lugar, en torno al cual se celebran ceremonias o bien se consideran sus inmediaciones como una proximidad benéfica e iluminadora. A menudo se trata no de árboles concretos sino de cierto tipo de árboles, conjuntos de árboles o bosques sagrados. Como ejemplos tenemos el Árbol del bien y del mal, del jardín del Edén (Génesis), o los Olivos del Huerto de Getsemaní (Nuevo Testamento).

Montañas y Espiritualidad:
De manera equivalente, las tradiciones hablan de montañas sagradas, grutas y cuevas, representantes pétreos de lo sagrado de la tierra, que forman lugares y espacios especiales (Kailash, Uluru, Sinaí, ...); en ocasiones se atribuyen cualidades especiales a un lugar o montaña, otras el lugar es motivo de culto debido a sucesos extraordinarios que se han dado allí.

La piedra puede considerarse el tejido duro de la Tierra, ente dinámico que desde ciertos puntos de vista se contempla también como un ente vivo y consciente.

Ambos elementos, madera y piedra, materializan este arquetipo que en nuestra constitución es el tejido duro, avalando a través de la historia y la tradición la correspondencia que hemos examinado con lo espiritual.

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